¿Quién soy?
Un recorrido nutrido por varios mundos
Crecí rodeado de personas cuya profesión era cuidar a los demás. Mi madre, mi hermana y mi abuela son médicas. Mi padre dirigió misiones humanitarias. El acompañamiento, la escucha, la presencia junto a quienes atraviesan algo difícil, era una evidencia familiar. Un agua en la que me bañé desde la infancia, sin siquiera pensarlo.
Mi propio camino tomó otro desvío. Pasé varios años en el mundo empresarial. Comercio internacional, negociaciones, creación de un proyecto en Perú, donde viví varios años. Puestos en Francia y en América Latina, culturas que cruzar y experiencias variadas que recorrer. Aprendí a escuchar a las personas, a adaptarme rápido, a percibir lo que se juega detrás de las palabras.
Pero durante todo ese tiempo, otra curiosidad tiraba en paralelo. La de comprender cómo funcionamos por dentro. Por qué repetimos los mismos esquemas. Por qué ciertas cosas resisten a la voluntad. Por qué sabemos perfectamente lo que deberíamos hacer, y hacemos lo contrario.
Es esa curiosidad la que me llevó, por otro camino, hacia lo que siempre había visto hacer a mi alrededor: acompañar.
El camino hacia la hipnosis
No fue un flechazo. Más bien una serie de tomas de conciencia. Primero un interés por la psicología en sentido amplio, los mecanismos del pensamiento, los sesgos, lo que creemos saber de nosotros mismos y que resulta ser una historia que nos contamos desde hace mucho tiempo.
Luego la auto-hipnosis, como una experimentación personal. Quería ver por mí mismo qué se sentía por dentro, no solo leer la teoría. Y lo que descubrí me sorprendió: ni magia, ni pérdida de control. Solo un espacio donde las cosas se mueven de otra manera. Donde lo que parecía fijo empieza a ponerse en movimiento de nuevo.
Quise comprender por qué. Y sobre todo, aprender a acompañar a otras personas en ese espacio.
Me formé en la ARCHE, la escuela de hipnosis ericksoniana más importante de Europa, con una formación centrada en la práctica y en la relación con la persona que tiene uno enfrente.
Lo que hago en sesión
Las personas que vienen a verme, no las considero pacientes ni enfermos. Las considero exploradores. Exploradores de su mundo interior.
Mi postura es la de un experto en pedagogía del cambio. Dicho de otro modo, enseño a las personas cómo es posible cambiar. No curo. Ayudo a las personas que acompaño a ser más independientes, más libres, y a quererse a sí mismas.
Concretamente, no doy consejos para mejorar. Ayudo a las personas que vienen a verme a encontrar sus propias respuestas, entrenándolas a comunicarse mejor consigo mismas.
En sesión, hay una parte de juego. Improvisación, creatividad, a veces humor. No porque el tema no sea serio, sino porque es a menudo cuando dejamos de apretar los dientes que algo ocurre.
La hipnosis, tal como la practico, es un espacio que construimos entre dos, donde su inconsciente tiene espacio para trabajar a su manera. Mi papel es crear las condiciones para que eso ocurra.
Lo que creo
Creo que las historias que nos contamos sobre nosotros mismos, « soy así », « nunca lo lograré », « es demasiado tarde », no son verdades. Son relatos. Y los relatos se reescriben.
Creo que el cambio no es lineal. Que avanza en espiral. Que volver a un esquema antiguo no es un fracaso, es a menudo la señal de que algo más profundo está desplazándose.
En la práctica
Todas mis sesiones se realizan en línea, por videoconferencia. La hipnosis pasa por la voz, y la voz se transmite perfectamente a través de unos auriculares. Usted está en su casa, en su espacio, lo que favorece la profundidad de la experiencia.
Si algo da vueltas en bucle y le gustaría que cambiara, podemos hablarlo.